Turquesa, el reflejo del cielo

Turquesa, el reflejo del cielo

Hace tiempo que quería escribir sobre la turquesa, así que los últimos días me he estado informando sobre esta gema que, el tiempo me ha demostrado, es considerada una piedra de verano; al igual que las camisetas turquesas, naranjas y amarillas sólo salen del armario cuando hace sol y calor. El resto del año las camisetas junto con los biquinis se quedan hibernando en algún altillo de la misma manera que turquesas y corales quedan aparcados en las cajas fuertes. Sí, lamentablemente el coral es la pareja de la turquesa en el destierro del resto del año. Esto es un hecho que llevo comprobando, como mínimo, los últimos 12 años (muchas veces trabajar en una tienda da una visión clara de nuestros hábitos y costumbres).

Y, hoy quiero hablaros de esta piedra y, de paso lanzaros el desafío de sacarles partido el resto del año. Porque, según me informo, es la piedra de los nacidos en diciembre así como los nacidos bajo el signo de acuario (enero/febrero) lo cual confirma que es una piedra totalmente invernal. Además, como digo siempre, en invierno vestidos de colores menos llamativos (grises, negros…) las turquesas dan color, chispa y alegría.

Las turquesas llevan adornando a los hombres desde hace la friolera de 5.000 años. Aunque en Europa no se empezó a comercializar hasta el S.XIV., antiguas civilizaciones como incas, persas, aztecas y egipcios valoraban muchísimo estas piedras y las incrustaban en joyas y objetos ceremoniales. Muy usadas también por los indios americanos y por los tibetanos. Para estos últimos no se trata de una piedra si no que es un mineral sagrado, es Gyu. De hecho en Tíbet poseen unas turquesas muy particulares ya que su color es verdoso.

Además de como joya se utiliza, pulverizada, tanto para uso medicinal como para elaborar tintes y pigmentos.

Y, para terminar algo que me ha encantado: la turquesa es la piedra de la amistad y regalar turquesas beneficia tanto a quién la compra y la obsequia como a quien la recibe. Precioso, ¿no?

En resumen, quiero animaros a que saquéis todo el partido que tiene esta piedra azul, que aquí, a diferencia de otros países, solo lucimos de veraneo.
Y, como prueba de que no todas las turquesas son joyas de verano os muestro estas piezas en oro rosa y turquesa.

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