La Esmeralda

La Esmeralda

La Esmeralda es una piedra de la familia del Berilo ( al igual que el aguamarina). Los Berilos son incoloros por lo que en el caso de la Esmeralda son el cromo y el vanadio los que le otorgan el color verde.

Desde siempre ha sido una gema muy apreciada y valorada ya que es una rareza de la naturaleza cuya formación es fruto de multitud de coincidencias. Las esmeraldas por lo general tienen inclusiones en su interior que conforman lo que se llama un jardín. Esto suele ocurrir en piedras con una mayor intensidad de verde y confieren a cada piedra una identidad única e irrepetible.

Son unas piedras muy frágiles que se fisuran con facilidad a la hora de tallarlas por lo que se inventó una talla especial a fin de reducir la tensión de los cristales y evitar su rotura; es la denominada Talla Esmeralda.

Talla esmeralda

La norma dicta que las esmeraldas se valoran según la intensidad del color siendo los verdes intensos y los verdes azulados los más apreciados. Como ya he comentado antes, estas gemas tienen imperfecciones en su interior que son admitidas e incluso calificadas; aunque el hecho de que no existan, es decir que sean puras, las encarece muchísimo ya que es algo realmente excepcional.

Para mejorar el aspecto de las piedras algunas reciben tratamientos de aceites u otras sustancias para reparar las imperfecciones. Este hecho debe constar, principalmente por su precio, que bajará sustancialmente; también hay que tenerlo en cuenta a la hora de tallar y engastar estas piedras ya que hay que ir con mayor cuidado en estos casos debido a que aumenta su fragilidad.

El nombre de Esmeralda podría provenir del persa y significa piedra verde. Porque la tonalidad de esta piedra es tan característica que ¡Incluso da nombre a un color!. Sí, el famosísimo “verde esmeralda” proviene del cromatismo de esta magnética piedra. En cuanto a la historia cabe señalar que han sido utilizadas por el hombre desde hace miles de años por civilizaciones tan importantes como la Egipcia y la Inca. Se cita en el Antiguo Testamento como la piedra que llevaba Lucifer en la frente al ser expulsado del Paraíso o como el material del que estaba hecho el Santo Grial. También tenemos constancia de que los Incas ofrecían estas gemas como tributo a los Dioses lanzándolas a una Laguna de la que muchos años después se han extraído las esmeraldas. Asimismo era utilizada como talismán contra las mordeduras de serpientes… Infinidad de Leyendas confirman la importancia de esta valiosísima gema.

Y, aunque esta piedra siempre ha gozado de prestigio en el mundo de la Alta Joyería, ahora está en pleno auge y no sólo en su formato más clásico si no que también podemos encontrarlas en bruto o sin pulir, y con diferentes tallas. Claramente, la Esmeralda se ha modernizado y nos ofrece todo su potencial. ¿Os animáis?

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