El Diamante

Hoy voy a hablaros de la piedra preciosa por excelencia, el Diamante. El nombre diamante deriva del griego antiguo ἀδάμας (adámas), propio, inalterable, irrompible, indomable. Antes de entrar en materia me gustaría aclarar una de las dudas más habituales.
La diferencia entre Diamante y Brillante. La piedra en bruto, la que se extrae de las minas, es el Diamante. Este Diamante se corta en diversas tallas y la talla más usada es la redonda llamada brillante (considerada la mejor ya que es la que consigue que la mayoría de la luz que entra en él salga reflejada).
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Al generalizar, ha terminado admitiéndose popularmente la designación de brillante para todos los diamantes tallados como tal; se ha cambiado el nombre del material (diamante) por la talla (brillante) y hemos pasado a definirlos como brillantes redondos, brillantes cuadrados, etc. Aunque hay que recalcar que realmente no es así.
De las diferentes tallas hablaré en un apartado especial ya que merece mucha más importancia de lo que pudiera parecer. Pero lo que ha de quedar claro que podemos encontrar amatistas, topacios, cuarzos…. en talla brillante.
El diamante está compuesto únicamente por carbono puro cristalizado. Formado a grandes profundidades (altas presiones y temperaturas) aparece en la superficie, ligado siempre a fenómenos volcánicos. La naturaleza ha tenido que trabajar millones de años para crear un diamante. Según los cálculos de geólogos, físicos y químicos, el primer diamante se creó hace dos mil quinientos millones de años y el último hace “tan sólo” cuarenta y cinco millones.
El diamante es el material natural más duro conocido hasta el momento. Tiene una dureza de 10 -la máxima- ello contribuye a su aptitud como gema debido a que sólo pueden ser rayados por otros diamantes. Mantienen su pulido extremadamente bien. El diamante puro debería transmitir la luz visible y aparecer como un cristal transparente e incoloro. Así que el origen de los colores en el diamante se debe a impurezas o defectos en la red cristalina.
En la antigüedad los indios creían que los diamantes se creaban cuando los relámpagos caían en la roca.
Actualmente el diamante es considerado la piedra mágica más potente y radiante, la diosa, ama y señora de los cristales y las piedras. Es realmente el rey de las piedras y cristales. Por sus cualidades el diamante eleva toda la energía física a un nivel superior. Combinado con otras gemas amplifica su poder curativo de todas ellas.
En el año 2002 y como respuesta a la preocupación pública de que las compras de diamantes pudieran estar contribuyendo a la guerra y a la violación de los derechos humanos en el África central y occidental, la Organización de las Naciones Unidas, la industria de diamantes, y las naciones comercializadoras de diamantes introdujeron el Proceso Kimberley. El Proceso Kimberley apunta a asegurar que los diamantes de conflicto no se entremezclen con los diamantes controlados por tales grupos rebeldes. Esto se logra al requerir que los países productores de diamantes provean pruebas de que el dinero que hacen de la venta de diamantes no es usado para financiar actividades criminales o revolucionarias.
Por ello Todos nuestros diamantes cumplen con la Certificación del Proceso Kimberley y el Sistema de Garantías Internacional que garantiza que no proceden de países con conflictos armados.
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